Las mujeres son las que más compran. Algunos comercios registran faltantes del producto. Advierten sobre la peligrosidad por su mal uso.
La sensación de inseguridad existente principalmente en la población
femenina produjo un incremento en la venta del gas pimienta en las
armerías de la Capital.
Según los comerciantes consultados, desde noviembre se registra un
importante incremento en la demanda de estos productos a tal punto que
algunas casas agotaron sus provisiones.
Los comerciantes aseguran que el requerimiento de este elemento es
constante por las ventajas que ofrece para el usuario por su tamaño y
precio, pero también porque para comprarlo no son necesarias
autorizaciones de control.
Indican que “para la compra de armas de fuego y otro tipo de medidas preventivas se requiere un permiso de uso”.
Según consultas realizadas por este medio, los tubos de gas pimienta
son económicos, cuestan entre 150 a 300 pesos, según el tamaño y la
calidad.
El más pequeño pesa 22 gramos, y es el más pedido. También existen en formato de 420 gramos, usados por personal de seguridad.
El más pequeño pesa 22 gramos, y es el más pedido. También existen en formato de 420 gramos, usados por personal de seguridad.
El titular de una casa de venta ubicada en calle La Rioja al 1300
explicó que “existen en tres tamaños. Y el que más se vende es el más
chico”. Advirtió que el de mayor tamaño está orientado a uso de personal de seguridad.
En tanto, en otro comercio ubicado en Mendoza al 1400 advirtieron que
las ventas son constantes y que en el último tiempo hubo un leve aumento
de precio, aunque continúan siendo productos de bajo costo y de mayor
disponibilidad.
Los vendedores aseguran que actualmente existe escasez de gas
pimienta, y presumen que esa falta se debería a que es un producto
importado y está restringido el ingreso al país.
Pero también hacen notar que la venta de este elemento se intensificó desde hace tres meses aproximadamente.
Pero también hacen notar que la venta de este elemento se intensificó desde hace tres meses aproximadamente.
Especulan que ante el crecimiento de la actividad nocturna en verano podría haber generado esa suba.
Pero remarcan que “la gente dice que hay mucha inseguridad”, principalmente en los barrios.
Pero remarcan que “la gente dice que hay mucha inseguridad”, principalmente en los barrios.
Por otra parte, para los responsables de armerías “las mujeres son las que más compran”. Aseguran que los clientes son mayormente mujeres jóvenes que buscan un
medio de protección personal debido al temor de ser víctimas de asalto
en lugares solitarios por donde transitan muy temprano en las mañanas
o en las noches.
Los comerciantes advierten que “es un producto de venta libre pero no por eso deja de ser peligroso”.
Indicaron que antes de vender advierten a las clientas sobre los daños que puede causar el mal uso ya que es irritante.
Indicaron que antes de vender advierten a las clientas sobre los daños que puede causar el mal uso ya que es irritante.
El spray “es muy fácil de usar. Tiene un seguro que es una media vuelta
de la parte superior. Eso sí, es muy sensible y una vez activado tiene
que usarse con precaución”, explican.
Remarcaron que al momento de utilizarlos se debe mantener la distancia respecto de los ojos. “Lo más importante es tratar de evitar el uso en lugares cerrados porque puede afectar a otras personas”, indican. Aun así “es recomendable como medida preventiva porque es fácil de llevar y controlar”.
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La venta de “picanas” que descargan electricidad está limitada. Los administradores de armerías advierten que para adquirir esos productos se debe tener una autorización. Pero también aseguran que la utilización de esa medida de seguridad supone riesgos ya que el agresor debe estar cerca de la víctima. El victimario puede ser afectado ante el mínimo contacto con quien reciba la descarga.
Remarcaron que al momento de utilizarlos se debe mantener la distancia respecto de los ojos. “Lo más importante es tratar de evitar el uso en lugares cerrados porque puede afectar a otras personas”, indican. Aun así “es recomendable como medida preventiva porque es fácil de llevar y controlar”.
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La venta de “picanas” que descargan electricidad está limitada. Los administradores de armerías advierten que para adquirir esos productos se debe tener una autorización. Pero también aseguran que la utilización de esa medida de seguridad supone riesgos ya que el agresor debe estar cerca de la víctima. El victimario puede ser afectado ante el mínimo contacto con quien reciba la descarga.
Son económicas, cuestan entre 150 y 300 pesos, según el tamaño y la calidad. La venta de este elemento se intensificó desde hace tres meses aproximadamente.
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