Durante la homilía realizada ayer en el Vaticano ante 6.000 fieles dijo: “Me duele cuando veo a un sacerdote o una religiosa con un auto último modelo; ustedes no pueden hacer eso”, sostuvo. “Un auto es necesario para ahorrarnos mucho trabajo, pero, por favor, escojan uno más humilde. Si les gusta uno que es elegante, solo piensen en los numerosos niños que mueren de hambre en el mundo”, aseveró.
Como parte de su iniciativa para instalar la austeridad en la Iglesia
católica y enfocarse en ayudar a los más pobres, Francisco dijo a
jóvenes sacerdotes, religiosas y seminaristas de todo el mundo que tener
el último modelo de un teléfono avanzado o un accesorio de moda no es
el camino a la felicidad.
Durante su homilía, el papa recordó las palabras de Benedicto XVI en
las que decía: “La Iglesia no es nuestra, sino de Dios. El campo a
cultivar es suyo”, y afirmó que “los obreros” para evangelizar “no son
elegidos mediante campañas publicitarias o llamadas al servicio y a la
generosidad, sino que son elegidos y mandados por Dios”.
Por ello subrayó que ser cura o monja no es una profesión, como sastre o cocinero, sino que es “otra cosa”.






